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¡No te enamores de tus ideas!

Por LHH Chile

Hace varios años lideré un equipo que tuvo la idea de ayudar a estudiantes universitarios en su transición al mundo laboral. Era una misión noble y pensábamos que podíamos cambiar el mundo de esa manera. De hecho, se nos ocurrió un nombre para el proyecto increíble y nos enamoramos de la idea.

 

Durante todo el siguiente año trabajamos arduamente para construir un gran producto y una gran marca. Alrededor de 10,000 estudiantes se registraron con nuestro servicio. Otros dentro de la organización nos dieron feedback muy positivo, al igual que potenciales clientes que se enteraron del servicio.

Pero algo andaba mal–nadie se ofrecía a pagar por nuestro servicio. Yo presioné al equipo a seguir trabajando, arreglar los problemas técnicos, cambiar el modelo de precio, crear alianzas con otras unidades de negocio para explicar mejor el producto a quien sea que pudiéramos! Anulando la opinión de aquellos que pensaban que deberíamos parar de ofrecer el servicio, recibimos aprobación de los niveles más altos para seguir trabajando en el proyecto un año más.

Fue un año muy duro para aquellos que permanecieron en el equipo. Se sentía un miedo a lo inevitable mientras probamos cualquier solución que se nos ocurriera. Eventualmente más de dos años habían pasado y habíamos invertido mucho más plata de lo que quisiera admitir. Al final me vi obligado a tirar la toalla.

Enfrentando una larga lista de errores que habíamos cometido durante el “post mortem” del proyecto, lo principal que concluí fue lo siguiente: nunca te enamores de tus ideas. Enamorarse de una idea es perder el sentido racional y crítico acerca de la idea, lo cual nos permite ver las fallas que pueda tener la misma. Sólo identificando y enfrentando estas fallas podemos esperar alcanzar el éxito en nuestro proyecto.

 

A medida que he comenzado a pensar en la misión y procesos para innovar en mi nuevo rol, he compilado estas prácticas para evitar enamorarme de mis ideas:

  • Validar tus ideas lo antes posible con personas que serian usuarios del producto final. Si tienen objeciones o muestran falta de emoción por la propuesta de valor, haz caso.
  • Persigue varias ideas a la vez en lugar de poner todos los huevos en una sola canasta.
  • No hagas branding de tus productos hasta que no tengas señales positivas de tus usuarios y/o clientes.
  • Haz un esfuerzo por generar un modelo real de negocio, no simplemente teórico.

 

Siempre nos ha encantado la anécdota arquetipal acerca del emprendedor que creyó en su visión cuando nadie más lo hizo, que perdió todo persiguiendo sus sueños, y que justo antes de darse por vencido le llegó el éxito de un día para el otro. Desafortunadamente, estos nos son los mejores ejemplos para aquel intraemprendedor que busca cosechar éxitos temprano en su carrera para así ganar credibilidad dentro de su empresa.

Tenle pasión a tus ideas, pero racionalmente-no te enamores de ellas.

Escrito por: Sean Paley, Vice President Senior de Innovación Digital en Lee Hecht Harrison

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